Cuadernos de Políca Exterior Argenna (Nueva Época), 143, Enero-Junio 2026
ISSN 1852-7213 (edición en línea)
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y uranio, pero –paradójicamente- sus poblaciones permanecen marginadas en la periferia de la
economía global. Traoré ha sabido articular esta profunda frustración popular mediante una
interrogante discursiva central: "¿cómo es que África se mantuvo pobre siendo tan rica?"
(Mathlouthi et al., 2026).
Desde la perspectiva histórico-estructural y de los sistemas-mundo, esta paradoja es el
resultado directo del modelo extractivo neocolonial perpetuado por la Françafrique y el capital
transnacional. Históricamente, la matriz de extracción de recursos en la región saheliana operó
permitiendo que el valor y las ganancias se concentraran casi exclusivamente en la cima de la
cadena de valor global, mientras que los enormes costos sociales y ecológicos de la explotación
minera eran reprimidos y externalizados hacia las sociedades locales (Gerőcs, 2025). Para
desmantelar esta asimetría, la junta militar impulsó un modelo de desarrollo que busca integrar
los sectores productivos internamente en contraposición a una economía periférica diseñada
únicamente para la exportación de materias primas baratas (Zhang y Poulin, 2025).
Las políticas de Traoré se han materializado en reformas institucionales radicales,
especialmente en el sector aurífero, el cual representa aproximadamente el 12% del Producto
Interno Bruto (PIB) del país y resulta esencial para la supervivencia financiera del régimen
(Vaughan, 2025). Entre las medidas más destacadas orientadas a retener el valor agregado
dentro de las fronteras nacionales se encuentra la creación de Malena Raffinor-bf-sa, la primera
refinería nacional de oro de capital mixto, así como el establecimiento inédito de reservas
nacionales de oro (Chothia, 2025). Complementariamente, el gobierno militar promulgó el
nuevo Código Minero (Ley N° 016-2024/ALT), el cual altera radicalmente las reglas del juego
corporativo al exigir a las empresas mineras extranjeras la transferencia gratuita de una
participación del 15% de sus acciones a favor del Estado (Mathlouthi et al., 2026).
Sin embargo, este giro audaz hacia la soberanía material sitúa a Burkina Faso en un curso
de colisión frontal contra la estricta arquitectura del Derecho Económico Internacional, que
históricamente ha protegido los intereses del capital transnacional mediante tratados bilaterales
de inversión. Un claro ejemplo de esta tensión estructural es el caso de la corporación
australiana Sarama Resources, la cual llevó al Estado burkinés a un arbitraje internacional tras
la retirada de su licencia de exploración comercial (Chothia, 2025).
Para dotar de sustento legal a estas acciones, la junta militar ampara sus medidas
soberanas en la Resolución 1803 (XVII) de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre