Cuadernos de Política Exterior Argentina (Nueva Época), 143, Enero-Junio 2026
ISSN 1852-7213 (edición en línea)
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así como en la entrada norte al océano Índico, para llegar a los mercados en África y Asia. En
este sentido, no puede dejar de referirse que entre los factores que hacen a la relevancia de este
paso se encuentra el hecho de que la ruta marítima que cruza el estrecho y luego el canal de
Suez es la más corta entre Europa y Asia. Dicho esto, alrededor del 12 % del comercio marítimo
mundial atraviesa el estrecho de Bab el-Mandeb, transformándose en un punto neurálgico del
transporte energético global, especialmente para el petróleo y el gas que parte desde el Golfo
hacia Europa y Asia Oriental (US. Energy Information Administration, 2024).
En lo que respecta al involucramiento de los actores del Golfo en la zona, Zoubir (2024)
señala que el reino saudita comenzó a tener presencia en el espacio bajo estudio allá por la
década del setenta, dando lugar a una aproximación que, conforme con el autor, se amplió tras
la revolución islámica en Irán, que llevó a Riad a buscar prevenir la expansión del islam chiita
en África. No obstante, el especialista también destaca que, por entonces, la presencia de EAU
y Qatar en dichos territorios era muy acotada.
Esta situación cambia con el incremento de los precios de los alimentos que tomó lugar a
principios del siglo XXI y la crisis financiera de 2008. A partir de entonces los tres actores del
Golfo de referencia comenzaron a prestar atención al Cuerno de África, fundamentalmente en
vistas de su búsqueda de oportunidades económicas, de garantizar su acceso a alimentos, así
como también de su objetivo de propender a la seguridad de esta zona estratégica y de su interés
en no perder espacios en la misma frente a sus socios
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pero también rivales. En este sentido, no
hay que pasar por alto que se trata de países que, como se señaló previamente, buscan
proyección tanto regional como internacional y que, por otra parte, compiten con sus vecinos
por espacios tanto en la región de Medio Oriente como, en este caso, en el Cuerno de África.
Los países del Golfo ven a las economías africanas, en rápida expansión, como vehículos
para diversificar sus carteras de inversión y reducir su dependencia de los hidrocarburos, bienes
finitos y no renovables. Como correlato, tal como se profundizará en el siguiente apartado, han
invertido en agricultura, energía, bienes raíces, banca, manufactura, construcción, logística y
transporte marítimo, consultoría y servicios empresariales, telecomunicaciones, hotelería y
turismo, atención sanitaria y servicios sociales, educación y minería (Zoubir, 2024).
No debe perderse de vista que, hace décadas, Qatar, los EAU y Arabia Saudita vienen
elaborando programas y diseñado políticas que tienen como meta la diversificación de sus
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Se los define como socios en tanto los tres países árabes forman parte del Consejo de Cooperación del Golfo,
organismo subregional conformado en 1981.