Cuadernos de Política Exterior Argentina (Nueva Época), 141, Enero-Junio 2025
ISSN 1852-7213 (edición en línea)
Unidos en la región. No obstante, la adhesión de 23 países latinoamericanos a la Iniciativa de
la Franja y la Ruta constituye un vector clave de proyección china, en términos de inversión
en infraestructura, financiamiento y diplomacia estratégica.
A pesar de su expansión acelerada durante las últimas décadas, la inserción de China en
América Latina continúa siendo selectiva y se basa principalmente en proyectos bilaterales
concentrados en sectores estratégicos como la energía, las telecomunicaciones y la minería.
La estrategia china, sustentada en condiciones de financiamiento más flexibles y en la
ausencia de condicionalidades políticas explícitas, ha resultado especialmente atractiva para
numerosos países latinoamericanos. En el contexto actual, China expresa un interés creciente
en profundizar sus vínculos con América Latina, no solo desde una perspectiva económica,
sino también en términos geopolíticos, en virtud de la competencia con Estados Unidos.
La Unión Europea
La Unión Europea (UE) posee una vasta red de acuerdos con México, Chile, Colombia, Perú,
Ecuador y los países de América Central y del Caribe, y ha concluido (nuevamente) la
negociación del Acuerdo con el Mercosur, aunque éste sigue sin ratificarse. A diferencia de
China o Estados Unidos, la UE promueve acuerdos que incluyen cláusulas sobre derechos
humanos, sostenibilidad ambiental, y Estado de Derecho, lo que muchas veces retrasa o
complica su implementación.
La fragmentación interna, el ascenso de fuerzas de extrema derecha y la priorización de
asuntos intraeuropeos han afectado su capacidad para ejercer un liderazgo coherente frente a
los cambios del orden internacional y para profundizar sus lazos con América Latina. En
paralelo, la UE experimenta serias dificultades para avanzar en la consolidación de su
autonomía estratégica, tanto en el plano geoeconómico como en los ámbitos de defensa y
política exterior. La llegada de un Trump “recargado” a Washington, con un enfoque aún más
aislacionista y unilateral, acentúa esta sensación de marginación.
Ante este escenario, la UE insiste en posicionarse como un socio que respeta estándares
internacionales y promueve un enfoque basado en normas y principios. Pero las crisis
globales y tensiones geopolíticas han llevado a la UE a priorizar la estabilidad en el
suministro de materiales críticos, alimentos, energía y otros recursos estratégicos.
En el actual orden en transición, el interregionalismo euro-latinoamericano se perfila como
una estrategia clave para Europa en su intento de equilibrar influencias. Esto es